domingo, 28 de enero de 2007

OJOS DE GATA (II)

<< Rebusco en el pasado, los libros han sido una ayuda efímera. Mina, mi única compañera, se acerca a mí ronroneando con su acento francés; sus ojos verdes me hacen recordar tus ojos de selva. Su cuerpo felino me vuelve una y otra vez al tuyo. La pequeña Mina es tu igual. Siempre que escucho una voz francesa me giro con la esperanza de encontrarte. Ya sé que a ti las palabras escritas en el aire por un escritor como yo, no te pueden importar demasiado; pero como tú sabrás, la labor de un escritor es y será contar fábulas a los cuatro vientos, y que éstos se encarguen de pregonarlas por las montañas y los lagos. Los mismos en los que tú te reflejas cada mañana y sueñas cada noche.

Hace un mes de tu partida y no me siento bien, me encuentro destrozado, solo. Nada de lo que antes me entretenía me entretiene. Veo películas, pero lo único que percibo en ellas son tus rasgos, tus silencios. Todo lo que pasa a través de mis ojos se va transformando lentamente en ti. No sé que es lo que me sucede. Tal vez sea amor, el mismo que los poetas han cantado desde que el tiempo es tiempo. Pero claro, cómo podría saberlo, si hasta que no te conocí a ti no supe realmente en qué consistía ese sentimiento.

Te busco, te llamo, pero tu teléfono no me responde. La voz de una mujer artificial me dice: En estos momentos el teléfono al que llama no está disponible, si quiere que le mandemos un mensaje cuando esté disponible marque el 1.... Apago el teléfono desolado, no sé qué hacer, cómo contactar contigo, no puedo hablar, no puedo sentirte, cómo explicarte las cosas que me pasan por la cabeza si estando tan cerca como podríamos estar, en realidad estamos tan lejos.

Cuando te veía en clase, tu sonrisa, la sonrisa que me dedicabas me descifraba el sentido de la vida. Yo en esos momentos pensaba y ahora sigo pensándolo: por esa sonrisa iría a los confines más alejados del mundo. Me convertiría en Odiseo, en Teseo, o en cualquier otro héroe grecolatino simplemente para demostrarte que mis sentimientos son verdaderos. Tú, Marine, cada vez que pronuncio tu nombre en la soledad de mi cuarto, cuando nadie me oye, intento no pensar en los cantos de sirena, ni en las estrellas fugaces; ya que tú, Marine, has entrado como un cometa en mi vida. Dándome un sentido y, sobre todo, enseñándome algo muy importante. El amor es algo que yo también puedo y debo experimentar.

Ahora que tengo algo más de perspectiva, y pienso con más claridad, me puedo sincerar. La primera vez que te vi, lo supe, en tus ojos verdes se escondían las respuestas a las preguntas que yo continuamente me formulaba. Pero claro, cómo acercarme a ti, sin que pensaras que era uno más, un trepa cualquiera. Sin embargo, siempre que podía estaba junto a ti, mis pensamientos te acariciaban las manos, mis ojos te susurraban palabras del viejo Neruda. En una palabra todo mi ser respiraba por tu esencia, por tu feminidad, por tu castellano afrancesado.

Debo terminar, porque la decisión postergada ha venido a mi encuentro. Voy a ir a por ti. Ver tus ojos de selva, las profundidades escondidas de tu alma. Lo he decidido al mirar otra vez las fotos, lo sé. Te quiero en la distancia y te anhelo en la cercanía.>>

El escritor preparó sus maletas y sin pensarlo salió por la puerta. Allí quedamos nosotros: sus recuerdos y una humilde servidora nadando sin poder parar. Al fin, el escritor se dio cuenta que la vida hay que mirarla directamente a la cara. Sólo tengo una cosa clara desde mi posición de vigía; la única manera que tienen las cosas de suceder es forzándolas, no hay barreras lo suficientemente grandes para un amor incondicional.




18 comentarios:

Juan Cosaco dijo...

El escritor tiene que vivir para poder plasmarlo después. Y para vivir hay que salir al encuentro de la vida, que muchas veces no está entre las cuatro paredes de casa.

sofia dijo...

y amar? cómo ama el escritor?

mandarina azul dijo...

Si llevara sombrero me lo quitaría, sofia...
Me alegro de que te hayas decidido por este final, es genial.
(Ah, y Yann Tiersen, ¡me encanta!)
Besos.

Brisuón Çafrén dijo...

Quizás la mayor barrera está en uno mismo. La timidez(otros le llaman cobardía) que nos impide alzar la cabeza, mirar a los ojos y decir: Te Quiero.

KUTXI dijo...

Hay que ir al encuentro de la vida, y decir te quiero, y saltar sin red.

También hay que ser consciente de que no siempre la encuentras, ni te dicen yo a ti también. Y hay veces que te hostias contra el suelo.

Isabel dijo...

Me gusta la evolución de la historia,Sofía;el final valiente y decidido de su protagonista.Nada de esperar a que le lleguen las soluciones,hay que buscarlas uno mismo.
Genial; y ésto sólo es el principio...
Un beso.

sofia dijo...

la timidez es un rasgo del caracter que me enternece :)

si, estoy con todos ...hay que ir, si

gracias por leerlo entero, porque me he dado cuenta que quedó larguísimo y se que el tamaño importa.

Mikel dijo...

No Sofia el tamaño, dentro de unos limites, no importa. Lo que importa es el uso que se haga de el.
Po ruspuesto hablo de tu escrito.
Saludos.

sofia dijo...

si, mikel, si
como ves tiene gran moraleja
bienvenido :)

Nathalie dijo...

Hola Sofia,

Muchas gracias por dejarme un comentario tan bonito en mi blog :) lo qeu me ha permitido concoer el tuyo. Veo que tengo mucho que leer por aquí, asi qeu me quedaré un ratito en tu blog con tu permiso.

Un abrazo

sofia dijo...

alfombra roja para Nathalie

Juan Cosaco dijo...

el escritor ama escribiendo, o actuando para luego poder escribir, sin duda, desde un sms de amor hasta un artículo para cambiar el mundo.

Capitán Ahab dijo...

Bueno al final te ha quedado bonito, pero quien sabe que es el amor, o si alguien lo ha visto. Y unido al término icondicional me parece una utopía.

sofia dijo...

ay hombre de poca fe

Sintagma in Blue dijo...

Somos protagonistas de nuestro destino.

Candela dijo...

Miedo al ridículo, a entregarse, a no saber compartir, a no saber; al rechazo.

Me ha encantado, me ha gustado y lo he leído con gusto.

Un beso

el buho rojo dijo...

hmmmmmm

muy bonito...

sofia dijo...

..y culpables de nuestros desvelos






(mmmm,dentro de un gato no se está mal)