domingo, 15 de marzo de 2009

LA DISTANCIA ADECUADA


Ana,

Cuando leas estas palabras, estaré lejos.

Debería ser lo más fácil y lógico comenzar haciéndolo por el principio. Pero cuesta, a mí me bloquea intentar recordar, situarme en el pasado para explicarte como hemos llegado a ésto. Lo haré. Hay una imagen que nunca se borra, la que sucede para cambiarte la vida.

Era sábado, un sábado cualquiera del mes de octubre. Aquellos años eran maravillosos, tanto, como las ganas que poníamos para comernos el mundo. Una multitud legionaria se disponía en el intento de llegar a la barra de aquel pub. El pub de todos los sábados, música de los ochenta, las mismas caras y maneras de jugar a ser feliz. Me empujaban, las letras tarareadas a gritos de Loquillo y un estúpido individuo que gruñía dando saltos demostrando haber bebido más de la cuenta. Allí todos habíamos bebido más de lo permitido por nuestro DNI, pero debíamos dar la vuelta a la noche, nuestra única meta. Regresabas desde la primera fila, brindabas tu logro, tus manos intentaban retener el líquido de aquellas copas que se tambaleaban a punto de caer. Decidida, hacías camino sin importarte nada más que lo que te esperaba al otro lado y tu sed, aquellos tíos no te abrían paso sin antes decirte alguna barbaridad, les clavabas los ojos y continuabas hasta tu lugar. Pasaste por donde estaba y sobre mí, cayó todo lo que contenía aquellos vasos. Estruendo de cristal roto, risas ajenas, hielo, pies encharcados; debí haberme dado cuenta en aquel momento que eso era un mal presagio.

Desde entonces no nos hemos separado. Desde entonces, no hemos parado de hacernos daño. Tus arrebatos, tus caprichos, tus huidas, tus continuos ingresos en el hospital, tu insoportable levedad. Mis enfados, los insultos, mis celos, mi excesivo afán de protección, mis ansias de retener. Todo lo olvidábamos al minuto, cuando nos suplicábamos perdón en ojos de espejo y un intenso abrazo. No nos enseñaron a querer de otra manera.
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Hay algo que nos impedía ir más allá, nos perdía el no saber cuál es la distancia adecuada. Ayer cuando intentabas convencerte explicándome que él era tu última oportunidad de estabilidad, entendí que debía desaparecer. Ya no nos necesitamos, la vida que queríamos ha quedado lejos. No me rindo, quiero encontrarla. Echaré de menos el espacio entre nuestras miradas, nuestras respiraciones aceleradas, el deseo de besarnos, las ganas de romper esa distancia, en mil cristales...

Te quiero, Sofía.
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P.D. ...aquel pub, sigue abierto...

11 comentarios:

teresa dijo...

Nunca te fíes de una mujer cuyo nombre es anagrama de si mismo.

Un beso.

El búho rojo dijo...

Cuando se ha perdido todo, ya sólo se puede ganar...

El mañana sigue siendo incierto, y yo, sigo con la misma esperanza del pasado... ¿quíén sabe???

un beso

JuanMa dijo...

La distancia adecuada no existe.

Todo lo que no es demasiado cerca es demasiado lejos.

Besos cercanos.

Sofia dijo...

..no sé...no me queda muy claro, quizás después de : Leccion 1 ... ya os contáré...

p.d. ...recuerdo como poner enlaces !!!! qué alegría...:D

sofia dijo...

besos

H. dijo...

La distancia adecuada, preciosa canción, precioso texto. Ambos invitan a pensar y sentir. Besitos.

snake dijo...

Brillas cuando quieres al natural. No temas equivocarte.

Sagitarius dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sagitarius dijo...

Cuando miras en la distancia ves a través del tiempo

Besos... sin distancia (sin tiempo?)

sofia dijo...

snake...sagitarius....os voy a poner un puesto en el Retiro de consejeros...ahora que hace sol jajaja..(sagi, tu primer enlace musical..te enviciarás)

h...preciosa visita...



muuuuaaa

Anónimo dijo...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)