miércoles, 20 de diciembre de 2006

CONTRASTE

El árbol que decora estos días mi casa es de color naranja y tiene como decoración única, una bola brillante de color negro.

Tuve que memorizar instrucciones de mimos especiales para tener hoy ante mis öjös, esta tipología de existencia. Es un árbol natural especimen-especial y tiene vida, que nadie lo dude al mirarlo, lo digo por aquellos que me pillan con él hablando. Ni es pintado, ni tatuado, ni plastificado, ni de goma-espuma, ni variedad artificial-ilusoria del tipo mármol o papel charol. En su espacio vital, palpita savia y tiene su historia.

Viajé a la edad de 13 años hasta Ushuaia (para aquel geográficamente perdido, no le daré ni mapa, ni brújula, le diré que es un lugar por allá abajo,,,ni lejos ni cerca, donde acaba el mundo podría decirse,.. ya estás situado?..) para recoger la semilla que me dejó en herencia mi bisabuela materna, dentro de una caja de madera donde se guardaba un manual de sentido común y ética, sobre la convivencia y experiencias posibles, entre seres vivos de este planeta. En este caso que nos ocupa, una niña y un abeto.

A mi el primer deber me pareció algo fuera de lugar, textualmente decía: Cantarle ritmos patagónicos, mientras el mate caldea el ambiente, el abeto tomará conciencia de la musicalidad del cariño y el sabor familiar.

Todo aquello me parecía un juego tan extraño. No tanto por los ritmos, porque ella se encargó de guardarme esas notas para saltarlas a la realidad y el traje que debía portar para la ocasión, más porque no tenía ni idea de lo que era un abeto natural de Tierra de Fuego, y que ser era aquel, que necesitara para nacer, del trato divino escrupulosamente medido por antiquísimas generaciones hasta hoy y hacer de ello un rito.

Y la curiosidad podía conmigo, así que fuera primavera, invierno o verano, otoñaba bañando la semilla en sal, regaba con cristal helado cada pequeña raíz y alimentaba su tierra, según instrucciones estrictas de mi bisabuela, con movimiento de pestañas y suspiros..y así gestaba.

Tengo en mi registro mil formas de suspiros, estoy doctorada en ellos. Cada año nacía una rama y de cada rama un cartel que decía: "sigue así .. seré un abeto de bien", ese año que me encontraba perezosa y mi suspiro no salía de forma adecuada, una rama se clavaba en el aire, para comunicarme el fatídico desenlace de mi comportamiento, con el siguiente cartel: "muy mal tu descuido y desaliento hará que no sea un abeto con futuro y de provecho".

Intentaba mejorar y cada semana inventaba y calibraba un nuevo suspiro, pero no era el correcto,... y a lo peor me salia una bocanada insensata, un ligero bostezo o un resuello inquieto, impaciente en ocasiones, un lloro un plañido, en otras una queja o un "quejio", los peores, eran esos de gemido o lamentación o si me exaltaba demasiado, el sollozo y el clamor, aunque con la experiencia llegué a un suspiro singular, la inspiración.

Y no paré desde entonces, el abeto crece, de momento tiene veinte ramas de fuego y una donde coloco la bola brillante de color negro, el ahogo de sueños que espiraron, pero no está mal el contraste, eso dice mi madre, aunque no me fío, tengo una familia tan extraña (porque no me digais, eso es un abeto?)

(a P. que me enseñó a soñar)

5 comentarios:

Isabel dijo...

Sofía,P. debió enseñarte muy bien a soñar,porque eres un derroche de imaginación y realidad a la vez.
Tal vez te sembró tu talento y eso es lo que has hecho crecer durante estos años...
Un beso más.

sofia dijo...

Otro beso para ti, Isabel. :)
Que risa con vuestros mensajes de ayer, sois los mejores ¡¡, cuando venga buen tiempo hacemos una barbacoa

Candela dijo...

Te envío la dirección nueva de mi blog, el anterior, no se porque, esta gente lo ha perdido.

http://candela-y-su-mundo.blogspot.com

Un beso

sortile9io dijo...

Árboles: seres divinos, de otro mundo, sin duda, y el tuyo... etéreo, naranja; profundo, desnudo; espíritu, madera. Terminaciones nerviosas de una vida ramas afuera, cada año más allá, suspiros alma y garganta afuera. La bola negra, el desagüe y el eclipse. Sangre encarcelada, universo en desvelo. Te sigo absorto en tus pensamientos.

el buho rojo dijo...

Algunas veces, disfruto más perdiéndome en los sueños ajenos que en los propios... y tu blog es una constante invitación a hacerlo...

Un saludo y Feliz Navidad