viernes, 19 de enero de 2007

QUIZÁS


"Cuando entres al bar, exactamente a las 22:00 horas,
entre humo y notas de saxo,
camina entre mundos que transcurren en pequeñas mesas,
te dirigirás sin mirar atrás, decidida,
a la primera de ellas, junto al escenario lado derecho.
Estará vacía, te espera, lámpara azul.
Siéntate.
Pide un martini, exige que añadan una guinda,
no mordisquees, no bebas,
que el líquido haga juego con el vidrio de tus ojos,
enciende un cigarro aunque no sepas fumar,
deten el tiempo, no me busques, apareceré, quizás..."

Obediente, puntual, no me salté ningún punto de esa nota. Así llegué al local, seda de incertidumbre, sedada en letras. Lo hizo a propósito, tenía todo bien planeado, el hecho de llevarme a un lugar donde todo era jazz con el ingrediente del juego, significaba tenerme a sus pies. Él sabía que iría. Tenía tanta curiosidad por su sorpresa.

Cuando encendí el cigarro no pude evitar toser, la guinda tan increíblemente roja, me decía: ¡cómeme!. Crucé piernas e intenté relajarme. Comenzó a sonar In a Sentimental Mood, sabía que no era casualidad, estaba cerca. Aplausos. Necesitaba ir al servicio, no debía moverme, estaría a punto de aparecer, no podía romper el juego. Aguanté. Bordear copa con dedo índice, círculos humo. Descruzar piernas. Cruzar piernas. Miradas desde la barra. Mesa junto a la mía, pareja extraña, él mente de niño malo en cuerpo octogenario, ella niña lista en cuerpo adolescente, risas enlatadas. Sed. Reloj. 23:30. Hombre barra, dirección mesa.

Me levanté, no era él. Líquido copa de un trago. Guinda guardé. No era él. Ninguno de ellos, ni los que suenan en la música. Ni los que tocan la música. Ni los que escriben esas letras. No es él. No estaba en sillones, ni en otras mesas. Ni solo, ni acompañado. No es él. Ni en bebidas, ni en cristales. Abrí bolso, rompí papel y prometí esa noche que nunca más volvería a escribirme esas torturas, esas tonterías.

11 comentarios:

mandarina azul dijo...

sofia, no dejas de sorprenderme. ¡Ovación!

sofia dijo...

jajaja
oye mandi, puedo llamarte mandi?

tú sabes cuanto tarda en pasarse el efecto anestesia del dentista? es que tengo aqui la boca sin sentido y una cara tonta!

mandarina azul dijo...

Depende del importe de la factura. Si es muy alto (que lo suele ser), se te espabila todo visto y no visto.

Corto y cambio. mandi.

(Pobrinchi, cura sana).

nancicomansi dijo...

"El (la) que la sigue, la consigue"...pruebalo otra vez...o mejor...no pruebes nada...pero estate atenta en cualquier lugar, en el bus, en un FNAC, en el banco de un parque, nunca se sabe. Eso sí, tú con las "antenícas" bien desplegadas...( aveces, en el sitio más "tonto"...)

pazzos dijo...

Sofía, ten cuidado de no morderte la lengua.
Lo digo por la anestesia, ¿o qué si no?

Brillante.

Juan Cosaco dijo...

Quizás si estaba, pero no era él...
tal vez ella, tal vez no.
Quizás a la salida del bar te encontraste con otra persona y tomaste una nueva ruta en el camino de la vida..
Quizás es una palabra que suelo usar, debe ser por algo, tal vez...

Sintagma in Blue dijo...

¿y el placer de la espera, saboreando la incertidumbre?

;-)

sortile9io dijo...

"No puede haber entendimiento entre las manos y el cerebro si el corazón no actúa como mediador."

sofia dijo...

de dónde es esa frase que me suena tanto?

sortile9io dijo...

María, Metrópolis.

sofia dijo...

veo que has hecho los deberes este fin de semana :) un beso